Kunsten Festival des Arts
Jorge M. Crecis Eter Danz@ June 2006
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Cuando hablamos de festivales de danza ¡me entran unos sudores fríos…! igualito que cuando espero malas noticias. Durante un fin de semana, en la versión reducida, o dos meses, versión extendida, me debato entre sentirme abrumado por una oferta inalcanzable, culpable por lo que no podré ver o reticente por lo que veré. Sin olvidar la cruzada a la que me enfrentaré con cuadernos, calendarios, reglas y compases, como armas de campaña, para reservar entradas en sagrada ruta por días y teatros, en cuanto salga el programa oficial.

Y es que cuando vivía en la capital española “festival de artes” solía ser sinónimo de mucha morralla y unos nombres conocidillos que encabezaban cartel. Que además no te podías perder, porque era precisamente el escaparate de lo que estaba ocurriendo, es decir: alucinaciones, sueños y demás fantasías de los autores del momento.

Profesión obliga y después de oír hablar mucho del kunsten festival des arts sin entender nada, pues el año pasado no hablaba ni una palabra de francés, decido, lleno de esperanzas y miedos, subirme al carro este año.

La primera en la mejilla… una caricia. La organización, la publicidad y la facilidad para involucrarme en un festival que todavía no ha comenzado sonimpecables. Todo un ejemplo de gestión.

Es obligado añadir que el apoyo por parte del estado y patrocinadores a nivel económico, por los medios de comunicación a nivel difusión y por unos excelentes voluntarios a nivel logístico, ayuda mucho… Pero igualmente hay que decir que conseguir toda esa infraestructura y luego por supuesto, manejarla bien, tiene su mérito.

¿Cómo lo hacen? No lo sé. Pero estos belgas se lo montan muy bien. ¿Abrirán lista de inscripción al curso por correspondencia: “organice su propio festival de danza”? ¿Algún interesado/a de la comunidad de Madrid?

La segunda en los sentidos. La programación. Un grito para abrir los ojos… poca morralla, algunos nombres conocidillos y mucha, mucha calidad. Cine, teatro, danza, instalaciones, performances, todas las artes escénicas han tenido su momento. Genios que comienzan a crear escuela y tendencia como ya lo hicieron en su momento la Keersmaeker o Vandekeybus, y veteranos que muestran la nueva obra impresa con su sello personal, mejorado o no, eso ya depende de a quien se le pregunte.

Debatiéndome entre convertir mi vida durante este festival en trabajo-teatro- casa o trabajo-(…)-casa, he podido estar presente en más o menos la mitad de los eventos que el festival nos ha ofrecido. Adjuntamos la tabla de programación para que cada uno se ciña sus armas y juegue a ver que hubiera elegido presenciar. Quizá sirva de training para el año que viene…
Y aunque las preguntas son siempre las mismas: ¿qué pretenden los creadores?,

¿qué quieren transmitir los intérpretes? y ¿qué espero como público?, este festival me ha arrastrado fuera de los teatros sin respuesta pero contento, pensativo o furioso con la prepotencia de algún director, pero nunca impávido, vacío o con sensación de hastío.

Gustos para todos los gustos… una programación rica y variada. Mi problema: ser objetivo. Afrontándolo contaré lo que vi y sobre todo sentí, sin tratar de ponerme impersonal y frío como cronista que declama los nombres de los reyes godos… para eso y para quien tenga ganas ampliamos la información aquí.

Al final me di cuenta de que algo se esta moviendo en el mundo del arte. Mínimo, tímido embrión que se está gestando. Ni siquiera sabemos si llegará a explotar de vida, hacia qué dirección se dirigirá o si el afán productivo y reproductivo de las artes terminará antes con él. Me lo repito una y otra vez; quiero convencerme y pongo mi esperanza en que el talento de alguno de estos creadores ayude a un futuro humano que, citando a Félix de Azúa, ”a diferencia del actual, no avergüence incluso a los chacales”. ¿Qué mejor misión para el arte?

Sin duda un festival al que acudir el año que viene, y al siguiente y al siguiente… construyendo a un futuro… vayan reservando sus fechas.

Jacques Delcuvellerie / Grupov.- Anatheme

Anatheme, de la compañía Grupov dirigida por Jacques Delcuvellerie, pieza hiperminimalista de tres horas de duración durante las cuales no pude despegarme de mi butaca. Seis actores sentados en sus atriles leen, mejor dicho, declaman pasajes de la Biblia en los cuales se presentan explícitamente los horrores que un dios (¿con mayúscula?) justiciero (?) inflinge a su pueblo como castigo.

Palabras que salen directamente de la Biblia sin haber sido modificadas, son cantadas, gritadas, habladas, predicadas… con una belleza y una violencia extremas. No fue necesario entender cada palabra del francés poético que utilizaron, nuestra educación (para la mayoría, educación cristiana) ya nos ha provisto de esa idea del dios vengador.

Sentir esas palabras escupidas con odio por las bocas votivas de tres hombres y tres mujeres, hilvanándose unas con otras, combinándose, arropándose o solapándose entre ellas formando un villancico atroz.

Aún hoy, más de dos meses después, no salgo de mi asombro al pensar que la humanidad las ha tomado como palabras dictadas por una deidad a la que someternos hace mucho mucho tiempo, palabras que han guiado y guían a pueblos por el camino de la violencia, la destrucción. Venganzas milenarias que no son saciadas…

¿Podemos hablar de justificaciones escritas hace miles de años para acciones que nos llegan vía el telediario de las 21h?

Una imagen en pantalla, un paisaje cuya luz evoluciona desde las últimas horas de la tarde a noche cerrada durante una hora y media sin que advirtamos las transiciones.

Diecinueve actores que durante otra hora y media llevan a cabo un ritual de humillación y unidad. Todos se desvisten, uno por uno, todos exhibidos como trozos de carne, hombres maduros, jóvenes, viejas, embarazadas… todos dejando sus diferencias amortajadas en una pila de ropas y efectos personales para sentarse frente al público y gritar con su frío a los ojos de los tranquilos espectadores; espectadores sentados y vestidos admirando lo irreal de las tragedias ajenas: ¿cómo las vemos en el telediario delas 21h?

Una reflexión de Delcuvellerie para reflexionar. Brice Leroux.- QUANTUM- Quintet

Un regalo para imaginar y viajar, volver a sentirse como un niño al que se le estimula para que su cerebrito evolucione. Justamente por esto recomiendo la pieza a muchos que yo me sé…

Cuando Leroux decidió que el nombre para esta obra sería: pieza para brazos; no tuvo que comerse mucho la cabeza, y es que Leroux nos regala una hora para soñar con formas y texturas solo utilizando los antebrazos de sus intérpretes. Sesenta minutos de matemáticas anatómicas donde las imágenes te llevan donde quieras ir.

Y cuando digo regalar, entiéndame, quiero decir pagar un ticket para sentarnos en una butaca y durante una hora no tenernos que preocupar de ese mail que no llega, esa llamada que nos prometieron, o cuantas cosas más… no tenernos que preocupar más que por soñar durante una hora. Todo un regalo, ¿no creen?

Todo el teatro a oscuras y el escenario iluminado sólo para mostrarnos del codo al puño de cinco ejecutantes, diez miembros que se articulan y desarticulan desde la velocidad de la luz a la lentitud de las quimeras.

Una pieza genial que exige del espectador sólo lo que él quiera aportar, jugar con el enfoque, los ojos medio abiertos o medio cerrados, jugar con el ángulo de inclinación de nuestra cabezota para girar la evolución de lo que sucede en el escenario…

Me siento incapaz de explicar lo que vimos, y mucho menos lo que sentimos porque cada uno imaginó que sobre el escenario había: algas, cromosomas, códigos salidos de matrix, ballenas, campos d maíz inquietos…

Recomiendo ver la pieza si existe la posibilidad o al menos leer el texto que el propio autor ha escrito sobre ella, porque si con lo visual es bueno, con las palabras no lo es menos…

Un creador joven que ya ha dado que hablar y que aún seguirá haciéndolo. Quizá un nuevo gurú que contribuya a la evolución de las artes sobre el escenario.

Françoise Berlanger.- Penthesilea

Mi mamá me enseñó a no decir nada si no hay nada bueno que decir.

Fotos

Benoît Lachambre / par b.l.eux.- Lugares comunes

Contradiciendo a mi mamá…

Simple, y sin ninguna intención de que simple sea una cualidad. En este caso, simple significa: “falta de…” Falta de imaginación, falta de complicidad con el público, falta, en fin, de la sofisticación que se espera (aun en los trabajos bien llamados simples) de un coreógrafo, performer, creador y profesor como Benoît Lachambre.

Y es que durante toda la representación no hemos visto más que pautas básicas de composición, aprendidas en las más básicas reglas de creación coreográfica.

Para muestra, un botón: el espacio es dividido por sillones de IKEA en tres regiones, y los intérpretes varían su cualidad de movimiento dependiendo en cual de ellas se encuentre… ¿esto es simple del bueno o del malo?

Los bailarines, muy buenos, pero hoy encuentras buenos bailarines dispuestos a trabajar gratis y dar lo máximo hasta debajo de las piedras. Destacando los componentes hispano-hablantes que al menos ayudaron a ensalzar ese pequeño espíritu patriótico destrozado poco después en el mundial de fútbol.

Fotos

Thomas Hauert / ZOO.- Walking Oscar

No sé a qué juegan estos coreógrafos ni viendo ni dejando ver.

Me colocan en un teatro precioso, con un asiento de lujo, no muy lateral, puedo estirar bien las piernas… una linda belga sentada al lado, ¿qué más puedo pedir? Pues que no me pongan una pantalla entre escenario y público con una luz aterradoramente oscura y texto sobre-impresionado que durante dos horas muestra en inglés y en flamenco (el idioma, claro) lo que la voz en off que guía el espectáculo va contando.

Un texto maravilloso, que te priva de ver a aquellos que están sobre el escenario y te hace dudar de porqué no te has quedado en casa esperando a que salgan los fascículos de esta obra, comprarlos en el kiosco más cercano y leerlos tranquilamente en tu casa. hablan. Los intérpretes cantan, se mueven (o eso creí entrever) y hablan, sobre todo.

Una pieza que está muy bien, si el espectador va bien descansado al teatro… demasiado esfuerzo para un día de diario después de salir de trabajar.

Fotos

Mariano Pensotti.- La Marea

Fue muy fácil adueñarse de este despliegue de situaciones, hacerlas propias porque algún día lo fueron o lo serán.

“Cuando te cruzas con un extraño, ¿empiezas a veces a imaginarte qué estará pensando, de dónde viene o qué esta haciendo en ese preciso momento en que tu mirada se posa en él? Mariano Pensotti de Buenos Aires lo hace y ha decido poner estos momentos íntimos en palabras y sobre el escenario de la ciudad. En tiempo real, desde el pavimento a los escaparates, desde balcones a terrazas de cafés, nueve situaciones, nueve burbujas privadas, son estampadas en subtítulos. Podemos leerlas aunque ellos no lo sepan” Kunsten festival, texto de prensa

Esperar a un amante, esperar a una cita, esperar a que la fiesta termine, esperar a que la ambulancia llegue, esperar a que me mire, esperar…

Pensamientos subtitulados y esperas limitadas por la ficción del tiempo.

Fotos

Otras…

Como algún amigo me queda en Bruselas, he oído comentarios de otras obras, pero prefiero que ellos escriban sus críticas, que mis ojos, mi imparcialidad y mis errores a la hora de relatar sean solamente míos… He oído hablar de calidad en general, pero esto es sólo un apoyo para reforzar lo que ya dije antes: fechas.

Un festival al que acudir el año que viene, y al siguiente… vayan reservando sus Surasi Kusolwong/.-

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